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HAMBRE Y RECETAS
A los pocos días de mi ictus, una enfermera se acercó a mi camilla con un vasito de algo parecido a la gelatina y una voz impostadamente dulce, casi cantarina. Mala cosa . Ese tono se reserva, sobre todo, para dos tipos de pacientes: los muy mayores, o los muy malitos. —Vaaaaaamos a probar este vasito de fresaaaa. Mi hermana la miró con extrañeza y se ofreció a ayudarme ella misma. La expresión de la enfermera cambió de golpe. El tono ya no era el mismo: —La primera se la te

Marian Rodríguez
29 ene5 min de lectura
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