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EXCUSAS
En general, las excusas son nuestra manera de eludir las responsabilidades o las tareas que no nos apetece realizar. Bien porque creemos que nos van a generar un esfuerzo desmedido, porque nos sentimos incapaces o, simplemente, porque no nos da la gana. Y tampoco pasa nada. Una excusa de vez en cuando no hace daño a nadie. Pongamos un ejemplo sencillo. Te invitan a una cena o a una reunión de antiguos alumnos a la que te apetece ir entre poco y nada. Además, llueve, hace frío

Marian Rodríguez
30 jun3 min de lectura
¿Ya estás bien, no?
Recuperarse de un ictus es un misterio. No hay una evolución clara, nadie sabe cómo vas a mejorar y, lo que es peor, muchísima gente pone en tela de juicio lo que te pasa. Y esta preguntita es tan frecuente que, más de una vez, he estado a punto de responder que sí solo para no incomodar a la otra persona. Pero prefiero no mentir. Así que ahora estamos incómodos los dos. Pues no haber preguntado. Bienvenido a mi realidad: la de vivir con un ictus a cuestas que no termina de i

Marian Rodríguez
14 jun7 min de lectura
Medallas invisibles
Una mañana, como tantas otras, fui a dar un paseo por Castrelos. Había pasado un par de meses desde el ictus y decidí que era hora de enfrentarme a las escaleras. Me aterrorizaban. Había recorrido aquellas escaleras de piedra muchas veces a lo largo de mi vida. Incluso había subido y bajado por ellas sin prestarles la menor atención. Incluso de noche yendo a cientos de conciertos. Pero después del ictus parecían imposibles. Recuerdo avanzar despacio, concentrada en cada movim

Marian Rodríguez
31 may3 min de lectura
Nada te prepara para la vuelta a casa
Nada te prepara para la vuelta a casa después de un ictus. Nadie te explica el shock que supone volver a tu casa esperando encontrar tu hogar de siempre y descubrir que quien ya no es igual eres tú. Y que ahora, además, es posible que seas dependiente. En el mejor de los casos, unos meses, como me pasó a mi. Recuerdo salir del hospital y llegar a casa. Habían pasado tres semanas desde el ictus. Yo avanzaba con mi andador, aquella pesadilla con ruedas que odiaba profundamente

Marian Rodríguez
24 may5 min de lectura
Anosognosia: cuando no ves la gravedad de tu ictus
Después del ictus no fui consciente de la gravedad de lo que me había pasado. Sufrí anosognosia. Es una palabra rara, pero significa algo muy concreto: que tu cerebro no es capaz de reconocer del todo lo que te está pasando. No es que lo niegues, no es que no te lo expliquen. Es que no lo sientes como real. Se da en personas con daño cerebral adquirido. Yo escuchaba a los médicos. Entendía las palabras. Pero dentro de mí, todo parecía mucho más leve. Como si no fuera para tan

Marian Rodríguez
15 may7 min de lectura
Y apareció el daño cerebral adquirido.
Este post lo escribí 11 meses después de mi ictus. No hablo por otras personas. Esta fue mi experiencia. Fue uno de esos días malos —que hay muchos durante una rehabilitación—. No todo es motivación y positivismo. Los días difíciles aparecen y a veces, son los más importantes. Se superan y sales un poco más fuerte. A día de hoy, casi dos meses después, me siento mejor. Aún noto muchas sensaciones, pero la vivencia ha dejado de ser tan insoportable… o quizá me haya acostumbrad

Marian Rodríguez
6 may4 min de lectura
Bueno carallo, bueno o resiliencia a la gallega
Eso fue lo que me dije, una de las primeras mañanas en el hospital, al despertarme y ver los pies de mi cama colgando del techo. Cerré los ojos muy, muy fuerte, como queriendo borrar aquel desatino. Inspiré profundamente. Los volví a abrir. La cama estaba en su sitio. Menos mal. Otra mala jugada del daño cerebral. Qué susto. —Bueno carallo, bueno. Sin darme cuenta, esa frase se convirtió en mi mantra personal en el hospital. Me la repetía para no caer en la locura. Para no d

Marian Rodríguez
1 may3 min de lectura
Pasan los días y no me reconozco
A veces es muy evidente, a veces solo lo sabrás tú. Pero tras un ictus, muchas personas se sienten distintas. A mí me sucedió. No eres tú mismo. Y si no eres tú… entonces, ¿quién eres? La ayuda psicológica —algo que no dejaré de repetir a lo largo de este blog— es imprescindible si estás viviendo esta sensación. No siempre podemos con todo, y además, no hace falta. Ya has pasado un ictus. Has sobrevivido. Ahora te toca recuperarte, y no necesitas ser más valiente ni más fuert

Marian Rodríguez
27 abr5 min de lectura
Me desperté en otra dimensión y no sabía cómo volver
El hospital no es un lugar. Es otra dimensión. Durante días estuve convencida de que había salido de mi vida y había aterrizado en una nave espacial. Tras la operación pasé casi una semana completamente monitorizada, sondada y vigilada. Pero esa no es la semana que recuerdo con más pavor. Ahí estaba luchando por mi vida. No piensas mucho más que en sobrevivir y dormir como un tronco. La pesadilla empezó después. Cuando me pasaron a planta, mi realidad se distorsionó por comp

Marian Rodríguez
24 abr4 min de lectura
HAMBRE Y RECETAS
A los pocos días de mi ictus, una enfermera se acercó a mi camilla con un vasito de algo parecido a la gelatina y una voz impostadamente dulce, casi cantarina. Mala cosa. Ese tono se reserva, sobre todo, para dos tipos de pacientes: los muy mayores, o los muy malitos. —Vaaaaaamos a probar este vasito de fresaaaa. Mi hermana la miró con extrañeza y se ofreció a ayudarme ella misma. La expresión de la enfermera cambió de golpe. El tono ya no era el mismo: —La primera se la teng

Marian Rodríguez
29 ene5 min de lectura
NUNCA PENSÉ QUE FUERA A SUFRIR UN ICTUS
Nunca pensé que fuera a sufrir un ictus. Yo era muy fuerte, me sentía invencible y jamás pensé que mi salud estuviese comprometida. Un grado alto de estrés, un colesterol elevado y una ligera hipertensión, sumados a una visita a un quiropráctico, culminaron en dos pequeños cortes en mi arteria vertebral. A los quince días, un coágulo seco y traidor me regaló un ictus que casi me mata. Se habla poco de los ictus para lo frecuentes que son, pero eso lo veremos más adelante. Vol

Marian Rodríguez
29 ene7 min de lectura
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