HAMBRE Y RECETAS
A los pocos días de mi ictus, se acercó a mi camilla una enfermera con una especie de vasito de gelatina en la mano y hablando con una voz impostadamente dulce, casi cantarina . Mala cosa . Ese tono se reserva, sobre todo, para dos tipos de pacientes: los muy mayores, o los muy malitos. —Vaaaaaamos a probar este vasito de fresaaaa. Mi hermana la miró con extrañeza y se ofreció a ayudarme ella misma. La expresión de la enfermera cambió de golpe. El tono ya no era el mismo: —La
Marian Rodríguez
29 ene4 Min. de lectura
MEDALLAS INVISIBLES
Cuando un suceso traumático te frena, todo adquiere dimensiones nuevas. La vida se detiene y te quedas ahí, congelado y desconcertado, intentando diseñar un nuevo presente. Es verdad eso que dicen: no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes. Yo no era consciente de lo feliz que era hasta que el ictus me arrebató mi vida. Bueno, mi vida no, por suerte. Pero sí la vida que yo conocía. Y mi trabajo. Y muchos de mis sueños. Ya os he contado que, dentro de su tremenda gravedad
Marian Rodríguez
29 ene4 Min. de lectura
NUNCA PENSÉ QUE FUERA A SUFRIR UN ICTUS
Nunca pensé que fuera a sufrir un ictus. Yo era muy fuerte, practicaba deporte y jamás pensé que mi salud estuviese comprometida. Un grado alto de estrés, un colesterol elevado y una ligera hipertensión, sumados a una visita a un quiropráctico, culminaron en dos pequeños cortes en mi arteria vertebral. A los quince días, un coágulo seco y traidor me regaló un ictus que casi me mata. Se habla poco de los ictus para lo frecuentes que son, pero eso lo veremos más adelante. Volva
Marian Rodríguez
29 ene6 Min. de lectura







